Matías Szrabsteni
miércoles, 24 de septiembre de 2014
Un millón de torturas
Mientras caminan piensan en como cambiar su vida. Saben que no pueden pero quieren intentarlo. Se mata una y otra vez hasta no cansarse. Se tiran de los balcónes más altos y se afixian con gas de metrogas. Se violan una y otra vez, caminan entre carbones encendidos en pura llama. Violan a los que encuentran en el camino y se reproducen un millón de veces por minuto. Se vuelan la cabeza con drogas y balas, se ahogan en un mar sin fin. Pronuncian poemas eróticos y disimulan con pelucas. Se visten de mujeres y salen de parranda, vuelan por los cielos y saben como calular en matemática.
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